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Testimonios

Con sus propias palabras.

Algunas de las personas con las que he trabajado y cómo abordamos sus objetivos. Cada persona es distinta, y cada plan también.

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Ryan, 23

ObjetivoGanar masa muscular magra, mejorar la composición corporal y alimentarse para rendir más

En solo cuatro meses alcancé mi objetivo de llegar a unas 210 libras, pero de lo que estoy más contento es de cómo ha cambiado mi composición corporal. He ganado músculo justo donde quería y, al mismo tiempo, he perdido grasa en otras zonas. Tengo más energía para entrenar, me siento más fuerte y, en general, más sano y mejor.

El plan se diseñó en torno a mi calendario de béisbol y de entrenamientos, así que nunca sentí que estuviera siguiendo una dieta genérica. Me enseñó a alimentarme bien para lo que hacía, sin dejar de comer cosas que de verdad me gustan. La diferencia en cómo me veo, cómo rindo y cómo me siento ha sido enorme.

Ryan

Ryan llegó a mi consulta con 23 años, como jugador de béisbol universitario en Estados Unidos, con el objetivo de aumentar su peso y su masa muscular magra mientras mantenía un exigente programa de lanzamientos, entrenamiento de fuerza y preparación física.

En lugar de aumentar sin más las calorías o las proteínas, diseñamos una estrategia de nutrición deportiva personalizada en torno a sus entrenamientos. Su ingesta se periodizó para que los días de entrenamiento más duros recibieran más energía e hidratos de carbono, mientras que la proteína de calidad se repartía a lo largo del día para favorecer el crecimiento muscular y la recuperación. También trabajamos en mejorar la calidad general de su alimentación, dejando atrás la dependencia de los ultraprocesados a favor de comidas equilibradas y contundentes que siguieran siendo realistas, apetecibles y fáciles de encajar con la universidad y los entrenamientos.

En cuatro meses, Ryan alcanzó su peso objetivo, unas 210 libras (95 kg), con un aumento de masa muscular en las zonas que quería desarrollar y menos grasa en las que quería reducir. Igual de importante, contó que tenía más energía para entrenar y que se sentía más sano y mejor en general.

A medida que su composición corporal y su programa de entrenamiento evolucionaban, también lo hacía su alimentación. Pasamos de una fase activa de ganancia muscular a un plan de mantenimiento centrado en el rendimiento, adaptando las calorías y los hidratos a su nueva carga de trabajo, manteniendo alta la proteína, aumentando el volumen de las comidas para controlar el hambre y seguir favoreciendo el desarrollo muscular.

El resultado

Un deportista más fuerte y mejor alimentado, que alcanzó su primer objetivo de composición corporal sin seguir una dieta innecesariamente restrictiva, y con una estrategia nutricional que puede seguir evolucionando junto a su carrera en el béisbol.

02

Enrico, 78

ObjetivoCuidar su salud cardiovascular y ganar confianza en sus decisiones alimentarias del día a día

Después de la operación de las arterias sabía que tenía que tomarme en serio mi alimentación, pero no siempre tenía claro qué debía comer y qué no.

El plan se adaptó a los alimentos que me gustan y a mi forma de vivir, así que los cambios me parecieron llevaderos y no restrictivos. Y lo más importante: ahora sé cómo elegir mejor y confío en que mi alimentación está cuidando de mi corazón y de mi salud en general.

También he perdido algo de peso y tengo más energía, pero la mayor diferencia para mí es esa confianza. Siento que cada día hago algo positivo por mi salud.

Enrico

Tras descubrir que tenía varias arterias muy estrechadas y someterse a una intervención quirúrgica, Enrico quería entender qué podía hacer desde la nutrición para cuidar mejor su salud cardiovascular y envejecer de forma saludable.

Empezamos revisando sus análisis de sangre más recientes junto con su alimentación habitual, e identificamos los aspectos en los que cambios pequeños pero significativos podían mejorar la calidad nutricional general de su alimentación.

Siguiendo los principios del patrón alimentario DASH, elaboramos un plan personalizado adaptado a los gustos, el estilo de vida y las necesidades nutricionales de Enrico. En lugar de cambiar por completo sus hábitos, nos centramos en cambios prácticos que pudiera mantener: más verduras, fruta, cereales integrales y legumbres; fuentes más saludables de grasas y proteínas; y más atención a las grasas saturadas, el sodio y los ultraprocesados.

El objetivo no era simplemente darle a Enrico una lista de alimentos permitidos y prohibidos, sino ayudarle a entender por qué ciertas decisiones importan y darle los conocimientos y la confianza para elegir por sí mismo opciones buenas para su corazón.

Desde que hizo los cambios, Enrico ha perdido algo de peso, tiene más energía y, sobre todo, confía en que su alimentación diaria está cuidando de su salud.

El resultado

Una forma práctica y sostenible de comer de manera cardiosaludable que, a sus 78 años, le ha dado a Enrico más confianza y más control sobre su alimentación.

03

Maria Vittoria, 38

ObjetivoCrear hábitos más saludables, mejorar el bienestar digestivo y sentirse a gusto con la comida

Llevaba tiempo posponiendo hacer algo con mi alimentación porque la idea de ponerme a dieta me parecía un compromiso enorme. Pensaba que tendría que pesarlo todo, contar calorías y renunciar a todo lo que me gusta.

En cambio, estoy aprendiendo a comer mejor de una forma que de verdad me resulta llevadera. Sigo comiendo cosas que me encantan, pero ahora entiendo mucho mejor las raciones, las comidas equilibradas y cómo elegir mejor sin tener que calcularlo todo.

Hace poco que empezamos a trabajar juntas, pero ya me siento menos hinchada y más cómoda en mi cuerpo. Sobre todo, siento alivio por haber dado por fin este paso por mi salud. Tener seguimientos regulares y alguien a quien preguntar cuando tengo dudas me ha hecho sentir muy acompañada y mucho más segura de que podré mantener estos cambios.

Maria Vittoria

Maria Vittoria vino a verme después de darse cuenta de que su peso había ido aumentando poco a poco y de que había perdido de vista algunos de los hábitos diarios que antes cuidaban de su salud. Además, tenía hinchazón abdominal con frecuencia y quería sentirse más cómoda en su cuerpo.

Algo importante: la idea de “ponerse a dieta” le imponía mucho. Tenía pocos conocimientos sobre las bases de la nutrición y temía que mejorar su alimentación significara contar calorías, pesar todo lo que comía y renunciar a los alimentos que disfrutaba. Así que optamos por un enfoque muy distinto.

Empezamos revisando su alimentación y su estilo de vida, y nos centramos en cambios pequeños y realistas en lugar de en restricciones. En vez de contar calorías o pesar la comida constantemente, le enseñé un sencillo método de raciones con la mano que le permite preparar comidas equilibradas y con raciones adecuadas esté donde esté.

Trabajamos en incorporar un buen desayuno, montar comidas completas con hidratos de calidad, proteínas, grasas saludables y verduras, mejorar la hidratación y aumentar el movimiento diario. También mantuvimos en el plan los alimentos que de verdad le gustan, para que comer de forma más saludable pudiera formar parte de su estilo de vida y no fuera algo que aguantar de forma temporal.

La educación nutricional ha sido una parte especialmente importante de nuestro trabajo. En lugar de decirle simplemente a Maria Vittoria qué comer, hemos trabajado las bases de la nutrición para que sepa montar una comida equilibrada, reconocer las raciones adecuadas y tomar decisiones con confianza por sí misma, también cuando come fuera de casa.

También introdujimos un sencillo diario de hinchazón para identificar posibles relaciones entre lo que come y sus síntomas digestivos, en lugar de eliminar alimentos de su dieta sin necesidad.

Hasta ahora

Este camino acaba de empezar, así que no es una historia de “antes y después”. Pero Maria Vittoria ya se siente menos hinchada y más cómoda en su cuerpo. Sobre todo, siente alivio por haber dado los primeros pasos para cuidar su salud, y se siente acompañada gracias a los seguimientos regulares, en los que puede plantear dudas, resolver dificultades y ganar confianza poco a poco.

04

Tyler, 41

ObjetivoAdaptar una alimentación ya saludable para cuidar su salud tras un nuevo diagnóstico y crisis de gota recurrentes

Ya creía que comía bastante sano, pero después del diagnóstico y de tener crisis de gota una y otra vez, me di cuenta de que no sabía realmente qué alimentos podían ayudarme y cuáles podían empeorar las cosas.

La mayor diferencia ha sido entender qué comer y por qué. En lugar de sentir que me han dado una dieta médica restrictiva, he aprendido a adaptar lo que ya comía y a introducir poco a poco más alimentos vegetales y antiinflamatorios.

En el primer mes noté que las crisis de gota eran menos frecuentes y también una ligera mejora del dolor. Pero el mayor beneficio ha sido la tranquilidad de saber que estoy tomando las decisiones correctas y haciendo todo lo que puedo, desde la nutrición, para cuidar mi salud junto con mi tratamiento médico.

Tyler

Tras un diagnóstico reciente de espondiloartritis, Tyler también sufría crisis agudas de gota recurrentes, que su equipo médico relacionó con su enfermedad inflamatoria. Quería entender cómo la nutrición podía complementar su tratamiento médico, ayudar a reducir los desencadenantes alimentarios de la gota y cuidar mejor su salud a largo plazo.

Tyler ya llevaba una alimentación bastante saludable, así que nuestro trabajo no consistía en empezar de cero, sino en orientar mejor sus hábitos a sus necesidades.

Identificamos los alimentos y patrones alimentarios que podían contribuir a las crisis de gota y buscamos alternativas prácticas, a la vez que aumentábamos los alimentos ricos en nutrientes asociados a un patrón de alimentación saludable y antiinflamatorio. También empezamos a orientar poco a poco su alimentación hacia un patrón mayoritariamente vegetal, con más protagonismo de verduras, fruta, cereales integrales, legumbres, frutos secos, semillas y otros alimentos integrales ricos en nutrientes.

Algo importante: el objetivo no era crear una larga lista de prohibiciones, sino que Tyler entendiera con claridad qué podía comer, qué convenía limitar y cómo montar comidas que cuidaran de su salud y siguieran siendo apetecibles y realistas.

En el primer mes, Tyler notó una ligera mejora de su dolor general y una clara reducción de la frecuencia de las crisis de gota. La nutrición es solo una parte del manejo de su enfermedad, junto con su tratamiento médico, pero fueron cambios iniciales alentadores.

Y lo más importante: Tyler se siente ahora mucho más seguro de sus decisiones alimentarias. En lugar de preguntarse si lo que come puede estar jugando en contra de su salud, le tranquiliza saber cómo alimentarse de una forma que cuide de su enfermedad y de su bienestar a largo plazo.

Hasta ahora

Menos crisis de gota, cierta mejora en cómo se siente y, sobre todo, más conocimientos, confianza y control sobre una parte importante de su salud.

Cada persona es distinta y los resultados pueden variar. Estas historias describen un acompañamiento nutricional que complementa la atención médica, sin sustituirla. Se publican con el permiso de cada persona; los testimonios están traducidos del inglés.

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